Bienvenidos a la casa en el árbol

El que a buen arbol se arrima...

Los grandes

Escrito por diegonline en Las cosas que pasan | May 4th, 2008

Los grandes son los que no tardan en recuperarse de un fracaso mientras que los necios son los que nunca se recuperan de un éxito.


Música de piano

Escrito por diegonline en Ojos Remy | May 3rd, 2008

Desde hacía 5 años, él había pasado todos los días de su vida, sin dejar escapar ninguno, por ese lugar en donde se encontraba -siempre cerrado y aparentemente sin vida- un piano triste. Y sin embargo, ninguno de esos días se acercó más para hacer aquella pregunta que hacía sólo eco en su mente, y le hacía vivir con una intriga infinita, con una tristeza creciente. Él siempre se había repetido a si mismo que lo único peor que una mala noticia, era la incertidumbre. Y así vivía o pretendía vivir.
Nadie elige vivir de esa manera, eso le quedaba muy claro, y se convencía a sí mismo de que lo mejor era no preguntar nunca. Lo mejor era la duda eterna de saber si volverían a encontrarse. 

Y así pasaron esos 5 años, él no dejó nunca de pasar por ahí y de voltear, sin atreverse a preguntar. Hasta hoy. Cuando al despertar escuchó música de piano, y sonrió. Se arregló tan rápido como le fue posible para correr al restaurante frente a su casa. Al llegar, por primera vez en años abrió la puerta y volteó al piano. La música se detuvo, el tiempo también. Y él lloró. 


Y hasta ahí

Escrito por diegonline en Las cosas que pasan | May 3rd, 2008

Y aquí parece llegar a su fin, o al menos intentarlo, esta arbitraria alternancia de una primera y una tercera personas que nunca supieron y que tal vez nunca sabrán bien a bien separarse, que se alternan y se reúnen, que se abrazan y divorcian como el ahora y el entoces, que sólo atinaron a suponer, a imaginar, a inventar, nunca a afirmar, nunca a saber. Mucho tiempo desde aquel día en el que, ¿Qué persona usar, por fin?, me pregunto, ¿quién?, yo, ¿cuál yo?, ¿tú?. desde aquel día, en que decidiera mandarlo todo a la mierda, y no hablo de un todo relativo, sino de los inmensos bloques de la historia que faltaban y sobraban a la vez, pero que de alguna manera siempre estarían incompletos. Quizá nunca ha sobrado, sino que sigue faltando.
Y así de pregunta en pregunta, de álbum de fotos en álbum de fotos, fue armando el misterioso retrato de lo invisible.
Y hasta ahí.


30 de abril

Escrito por diegonline en (varios) estados de ánimo | April 30th, 2008

Para ti, este será mi último apunte. Es extraño pensarlo, esta voz en la página en blanco, mi voz convertida en bytes y en el movimiento de mis manos, para ser escuchada por tus ojos. Entiéndelo. Necesitas caer. Necesitas sentirte en pedazos. Lo que más siento es que no haya conocido al verdadero tú, que no haya sabido ni su nombre ni quién es, que es un camino hacia el infinito, hacia cualquier cosa, de hacérmelo ver todo. Momentáneamente. Comprenderás entonces -y ha sido elección mía, mi elección- que eso tiene un precio, y su costo significa que ya no puedes soportar lo acostumbrado, el ruido del teléfono, la luz de la mañana entrando por la ventana, el radio. Todas aquellas cosas que te hacen vivir. ¿Duermes? ¿Duermes de verdad? No dejaste espacio para tu alma en tu interior; así que ha vuelto a ti a través de nosotros, un silencioso clamor de luz solar reflejada desde el océano sobre tu rostro. Tienes que entender que a un extremo está el infinito, la voz en la oscuridad y la forma en que intercambiamos nuestros lugares, nuestras vidas, la forma en que me desarma de toda estructura. Y en el otro, tus pies y tus manos, poderosos. Y es para rendir culto a todo eso para lo que el mundo me exige que encuentre mi camino, que venere esas manos y esos pies, que despoje de oscuridad mi vida y viva el vertiginoso reto de avanzar. No tengo miedo. Mi último apunte para ti. Extraño. Lo fuerte que parece mi voz. Vuelvo atrás y lo repaso, esto que he hecho, las palabras en la pantalla, una y otra vez, y así mil veces, incluso un día después. Y es imposible. Crear es hacer lo imposible. Pero nosotros ya hemos olvidado eso, hemos olvidado mucho. En todas partes no hay más que esas imponentes manos y pies: el poder de la inercia, lo llaman.
Siento el dolor que esto te causará, pero comprendelo por favor, ni tú ni yo, tenemos -teníamos- elección.


Ideas

Escrito por diegonline en Las cosas que pasan | April 27th, 2008

Richi, todo eso que me estás contando es una mentira, dije. El enano dedicó varios segundos a verme directamente a los ojos, y finalmente me dijo con voz serena y pausada, levantando la mirada en clara señal de reproche: no Diego, no es mentira, es una idea. Se fue. Se trata de una respuesta digna de un Long John Silver que ya hubiera leído a Oscar Wilde y le hubiera hecho un profundo análisis.
Ojalá que esta historia familiar, pueda serle útil a muchas personas que todos conocemos que miente. El problema que veo es que, cuando los descubran mintiendo, nadie les va a creer que tuvieron una idea.


¿Qué es naco?

Escrito por diegonline en Las cosas que pasan | April 27th, 2008

Los pants con zapatos de tacón. La bonafina. La alberca olímpica de Oaxtepec. La playera del Necaxa (o del América) en el asiento del auto. El Necaxa (o el América). Los sándwiches en el cine. Mi tía la que lleva los sándwiches al cine. El flequillo alto con spray super punk de mi tía. Los hijos de mi tía. Mi tía.
Eduardo Yáñez. La Pulquería 1, 2 y 3. La risa en vacaciones. El gel en exceso. El gel. Comistes. Fuistes. Venistes. Dijistes. Tuvistes. La melena de Hugo. Hugo. Una torta de queso de puerco. El queso de puerco. El juego de ropa Vanity combinado de la secretaria. Las uñas de la secretaria. ¡La secretaria! Las canciones de los microbuses. El gel en exceso.
Bon Jovi en los ochenta. Bon Jovi en los noventa… Bon Jovi. El sofá cubierto con una sábana. La sábana. El sensacional de Traileros. Calzada Las Bombas. Nel Pastel. Nelson. Niguas. Acapulco en Semana Santa. Acapulco en Navidad. Acapulco. El sonido La Changa. El taxista de hoy. Los taxistas. Su luz neón en el auto. El zapatito colgado de su retrovisor. Sus hoyos de balazos falsos en la carrocería.
Bibi Gaytán. Las carpetitas tejidas. Todas. El 12 de octubre: día de la raza. Juistes y venistes. El vestido rosa de 15 años. Los chambelanes uniformados de esa quinceañera. La quinceañera, toda ella.
El celular en la mesa. Dos celulares en la mesa. Cognac con Coca Cola. El uniforme del mesero. El peinado del mesero. El mesero.
El zapato negro con calceta blanca. Calceta. Los latinos de Miami. Estética Mi Lupita. El peine en la bolsa trasera de los jeans. Puro Loco, el programa de televisión de TV Azteca. Todo TV Azteca. Mr. Vainillo. Lola La Trailera. Pericoapa. El América. Cuauhtémoc Sánchez. Cuauhtémoc Blanco. El TV y Novelas. Maná. Y sus peinados. Y sus canciones. Y su ropa. El club de fans “Razones Para Soñar” de Mercurio. Los gemelos Brenan. La Zona Rosa. Martín Cholano, tu primo. Tronar el chicle. Orales maita… ¡Ya rugistes! Los judiciales. Sus trajes. El D.F.


Siempre luz

Escrito por diegonline en (varios) estados de ánimo | April 27th, 2008

Estaré en todo y te miraré desde todo y velaré siempre por ti: soy tu reflejo en las aguas de un lago de montaña, de un río en la selva. Tu reflejo en las olas del mar. Soy tu sombra, y soy la luz que la proyecta. Soy tu fábula. Tu sueño. Tus deseos y anhelos, y también su culminación. Soy tu sed y tu hambr ey tu comida y tu bebida. Soy la supresión de la gravedad, soy tu vuelo. Soy tu ternura y tu dureza y la fuerza de tus puños y tus pies. Soy la suave brisa que te acaricia los ojos. Y soy el viento gélido que colorea tus mejillas. Soy el gesto de la cabeza del puma que te mira largo rato. Soy el pájaro muerto y caído -quizá no muerto, sólo de viaje- al que acuestas en un nido hecho de ramas en lo más alto de un árbol. Soy la estrella fugaz que se inflama y se extinque. Soy la dulce pulpa del mando en el que clavas tus dientes. Soy las hojas muertas que pisas. Soy las nubes que cruzan tus miradas. Soy el fuego que te calienta. Y el frío que te refresca. Soy lo copos d enueve que te besan con sus bocas diminutas. Y las pesadas gotas de lluvia que te cubren. Soy tu intuición. Tu tacto. Tu olfato. Tu gusto. Tu oído. Tu voz. Tu voluntad, tu instinto y todos tus actos.
No podemos separarnos jamás. Somos uno: luz, aire, fuego, agua, cielo, viento… y siempre luz.
Y un día seré otra vez el viento y el mar y las estrellas y el fuego y las piedras y la arena y la nieve y el hielo y el ojo de la pantera que se funde con las flores. Con todas las flores. Vendré a elevarte como tu me elevaste a mí: un ave gigantesca, la más grande, que te sostendrá con sus fuertes garras y emprenderá el vuelo contigo.


Es de verdad

Escrito por diegonline en Las cosas que pasan | April 27th, 2008

Estoy desesperado.


Como un lobo voy detrás de ti

Escrito por diegonline en Las cosas que pasan | April 25th, 2008

Sí, como la canción de Miguel Bosé, y es que, al menos en Guadalajara Bosé vuelve a estar de moda porque ayer se presentó en el primero de dos conciertos de la segunda vuelta de su gira Papitour. El evento tuvo lugar en el Auditorio Telmex, donde 10,000 pelados abarrotamos el lugar. Así es, yo, como es obligación estuve en uno de los mejores eventos del año, y es que Bosé, siempre será bueno. El concierto duró como dos horas, algo así, no sé bien en realidad porque me perdí en todas las canciones y de pronto ya estaba terminando. Las canciones que más me gustaron ayer fueron: Morir de Amor, Amiga, Olvídame Tú, Don Diablo, Nada Particular, Partisano, El Hijo del Capitán Trueno. Cada una me recuerda diferentes etapas de la vida, y no necesariamente que hubiera vivido situaciones como las que cuenta cada canción, sino por el momento en que las conocí, con quién las compartí y el momento y lugar al que me transporta cada una.
Esa es la magia de la música.
¿Quién puede pedir más? Buena música, buena compañía. Sólo ha faltado un buen vino tinto durante el concierto. Eso y repetir que como un lobo voy detrás de ti, paso a paso…


Te debo tres pesos

Escrito por diegonline en Las cosas que pasan | April 21st, 2008

Tenía mucho tiempo de no verlo, cerca de un año. Quizá más. A lo mejor menos, no importa. Siempre lo quise, nunca supe por qué. Aún sigo sin entenderlo.
Creo que nunca olvidé el día que después del accidente, cuando habiendo salido del hospital, y todos me preguntaban los detalles del accidente, como si fuera la reseña de una película de acción, fue el único que me dijo: me da mucho gusto que estés bien. Y me abrazó.
Hoy tiene 11 años ya, han pasado casi 3 desde ese entonces y aunque es más alto, sigue teniendo el mismo corazón que antes. Cuando lo vi, corrí a abrazarlo, sin pensarlo y él hizo lo mismo. Ya no están mis primos aquí, y quizá por eso es que ya no le veo, eso y que hace mucho que no pasaba por el parque, absorto en mis ocupaciones, descuidé muchas cosas, y no me di cuenta. Y hoy, cuando ya me iba me dijo que la última vez que nos vimos se quedó esperando al día siguiente a las 5 de la tarde, y no llegué. Prometí estar mañana, y ahora estaré. No puedo fallarle a un niño. No puedo.
Y al dar la vuelta me dijo “me debes dos pesos, ¿te acuerdas de nuestra apuesta?”. Esa apuesta en la que yo le daba un peso por cada grosería que decía yo, y viceversa. Generalmente el terminaba con más dinero que yo. Pero no contó bien ahora, por eso ya para despedirme le dije: “En realidad, te debo tres pesos”.


la casa en el árbol . . - . . - . .