Anoche fui al Teatro Diana a ver la puesta en escena de Todos Eran Mis Hijos de de Arthur Miller, con Fernando Luján, Diana Bracho, Silvia Navarro, Miguel Pizarro y Osvaldo Benavides (Sí, Nandito en alguna novela de Thalía y el protagonista de Por la libre, al fin se volvió actor serio). Afortunadamente me enteré que la producción corrió a cargo de Jorge Ortiz de Pinedo porque de haberlo escuchado antes pudo haberme sesgado, pero no fue así.
La historia es como tal extraordinaria, y siendo tan conocida por muchos, creo que no vale la pena profundizar al respecto. Sólo decir que es una historia, que ocurre un día de 1947 en Estados Unidos, en aquella época de la posguerra. Amor, respeto, responsabilidad, mentiras, verdades, y ante todo, una fuerte defensa de los principios son algunos de los valores y comportamientos que podemos no sólo ver, sino vivir, durante la hora y cincuenta minutos, sin intermedio que dura la obra.
Ahora vamos a lo bueno, la producción y las actuaciones.
La producción es fantástica. El escenario, el sonido, los efectos, el vestuario y cada uno de los detalles es cuidado como en los mejores teatros del mundo. Las transiciones de tiempo, y de lugar son también destacables. Un auténtico éxito para Ortiz de Pinedo y su equipo. Una lástima la fecha que eligieron para Guadalajara porque al menos ayer en la segunda función el Diana lució a la mitad de su capacidad, un efecto de la presentación de Coldplay en el Estadio 3 de Marzo y Defendiendo al Cavernícola en el Teatro Galerías.
Las actuaciones, impresionantes. Diana Bracho y Fernando Luján se confirman como dos de los mejores actores que tiene el teatro (y la televisión) mexicano. Con ellos uno vive la historia realmente. Diana Bracho sobre todo, nos llevó a todos los asistentes por esa montaña rusa de sentimientos, y confieso que por momentos sentía hasta las mismas ganas de llorar que ella y su personaje. De Fernando Luján, no hay mucho más que decir, con esa trayectoria. Salvo que se vuelve a confirmar como primer actor. Silvia Navarro me sorprendió gratamente, porque con su trayectoria televisiva no esperaba mucho y ya se sabe, bajas expectativas, altas satisfacciones.
Quien probablemente deja mucho que desear es Osvaldo Benavides, y es que le siguen pesando sus papeles del pasado.
Hoy 10 de marzo, se vuelve a presentar en el Teatro Diana en dos funciones: 7:00pm y 9:30pm. Si tienen la oportunidad de asistir, no se lo pierdan y matan dos pájaros de un tiro: se divierten, y cambian la TV por algo diferente.